Gracias por leerme y visitarme!!

Después del parto tan maravilloso que tuve, gracias a Dios 😅. Pasamos dos días en el hospital, solamente mi marido y yo.
No queríamos que nadie más estuviera en ése momento tan íntimo. Cabe destacar que influyó el parto tan bueno que tuve, porque si hubiera sido complicado, ya hubiese sido otro cantar.
Nuestros padres y familiares respetaron nuestra decisión.
Estos dos días fueron los más extraños de mi vida, no entendía como había pasado de tener a mi hijo en mi vientre durante 39 semanas, de ser dos personas en un solo cuerpo, a pasar a tenerlo en mis brazos, a poder sentir su olor y tenerlo pegado a mí.
Como es la naturaleza!! ¿verdad? No deja de sorprenderme.

Mi marido estuvo conmigo en todo momento, él me bañaba y me ayudaba en el aseo tan personal que se tiene cuando una mujer recién parida necesita, el estuvo a mi lado sin ningún tipo de miramientos, ni escrúpulos y eso se lo voy a agradecer eternamente.

Después de pasar estos días en el hospital, llegó el día que teníamos que volver a casa, a nuestro hogar. Un hogar que siempre ha sido de dos, de dos jóvenes sin apenas responsabilidades.

Y de repente fuimos tres!!
Llegamos a casa y a mí por lo menos me invadió un sentimiento de inseguridad total de incertidumbre y de miedo. Dios mío ¿Cómo íbamos a responder antes las necesidades de este nuevo miembro de la familia? Pues nada, hay que tenerlo claro y pa lante!!

Como bien sabes, soy una mujer muy independiente e incluso para esto lo fui. Nosotros decidimos hacerlo todo solos, sin ayuda de nadie, no porque no la tuviéramos, eso era lo que sobraba, si fuera por mi suegra y mi cuñada se quedarían hasta a dormir en casa 😂😂.
Fue porque sentíamos la necesidad de cubrir nosotros las necesidades de nuestro recién estrenado miembro familiar. El primer baño lo hizo mi marido con dos c…..s, yo me sentí incapaz de hacerlo, no sé muy bien porque.

Los días pasaban y seguía alucinada, no me creía que trocito de mí, había nacido que yo era madre y que era la mujer más feliz del mundo. ¿ Que más podía pedir?

Además los kilitos de más, que se adueñaron de mi cuerpo injustamente jajajaja, iban desapareciendo con el tiempo, como por arte de magia, cuando le detectaron a mi hijo APLV(alergia a la proteína de vaca) tuve que hacer una dieta tan estricta, que me quedé más delgada que antes de quedarme embarazada. Eso si, flácida como un flan, aunque ya poco a poco voy cogiendo tonificación 💪🏽😉, sin hacer nada de deporte, algo que debería de hacer pero no tengo tiempo pa na!!
Esta dieta la realicé a conciencia porque tenía claro que no que quería suspender mi lactancia por nada del mundo!!

Con esto de perder los kilos quiero decir, que no hace faltan dietas milagrosas, quítate de tomar lactosa y comida poca saludable y verás como todo vuelve a su cauce.
Sigo contando la historia que me enredo 😂….

¿Cómo era posible, que me sintiera la mujer más feliz del mundo y a los dos segundos la mujer más cansada, agotada y deprimida de la faz de la tierra?
Pues sí, era posible!! Vivía en una montaña rusa de sentimientos, ayyy esas malditas hormonas que se apoderan de nosotras y los hombres se creen que es un cuento chino de las mujeres, que reímos y lloramos a la misma vez y que no sabemos ya, si es por el agotamiento o si te ríes por no llorar más.

Yo estaba feliz muy feliz, pero también muy agotada demasiado agotada. Si recuerdas nosotros estábamos con la LME (lactancia materna exclusiva) y eso, sobre todo al principio es duro y agotador. Además que mi pequeño hijo, en nada de tiempo se me voló y dejó de ser un bebé chiquitito a convertirse en un bollo gordote y rechoncho y cada vez me pesaba más, Dios mío de mi alma, hasta que decidí hacer colecho y gracias a esta técnica me facilitó mucho el descanso y pasamos a ser tres en la cama también jejeje.

Yo estaba agotada y la casa conmigo, hacíamos lo que podíamos.
Muchas veces veía las pelusas rodar, como las películas del oeste, pero sinceramente, de verdad, era lo que menos me preocupaba. Una mujer recién parida, con las hormonas haciendo de las suyas, con mi marido que ya había empezado a trabajar, porque desgraciadamente solo le corresponden a los padres 15 días por nacimiento de su hijo. ¿ Que más quieren? Lo estábamos haciendo de lujo.

Y así poco a poco nos fuimos adaptando a esta nueva situación, hasta el punto que no recuerdo mi vida anterior, de cuando no estaba Piero en nuestras vidas, me refiero a un día a día, me imagino que estaríamos todo el día tirados en el sofá, porque ahora ni tiempo para ver la tele hay.

No me arrepiento para nada de este cambio en mi vida, si no más bien todo lo contrario. Me ha servido para madurar como mujer y persona. Siempre he sido una persona empática, ahora lo soy más. Intento de encontrar el lado bueno de las personas y creo que hay más personas buenas que malas en este mundo. Aunque de vez en cuando, los actos humanos me hacen dudar un poco. Somos madres y padres, pero sobre todo personas.
Conclusión de esto, que a mí la experiencia de la maternidad me ha servido para aprender y mejorar en muchos aspectos de mi vida.

Y mi consejo es que cada uno tome una experiencia importante que le ha ocurrido en la vida, la reflexione y que piense para que le ha servido. Quizás con este método dejamos de hacer tantas tonterías y apreciar el valor de la vida y su tiempo.

Al hilo de mi recuperación post parto, tengo entre manos la segunda parte de la entrevista “Y si fueran dos”.
Gracias por leerme hasta el final y espero que te haya gustado 😘

 

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Y de repente fuimos tres

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